Llevaba tres años sin encontrar trabajo, ni una sola entrevista en todo ese tiempo. Y por fin la llamada tan esperada. Tenía una entrevista de trabajo. Estaba emocionada con esa gran noticia. Se arregló lo mejor que pudo, incluso se compró una blusa un poco elegante para dar buena imagen y lo consiguió. El puesto era suyo. Acababa de firmar el contrato de un día de trabajo.